Se añadieron dos rak'as a la oración del residente, de modo que esta pasó a ser de cuatro rak'as, mientras que la oración del viajero permaneció en dos rak'as
En Rabi' al-Ajir del año 1 de la Hégira (1 d. H.) se añadieron dos rak'as a la oración del residente, después de que la oración del residente y la del viajero fueran de dos rak'as.

En Rabi' al-Ajir del año 1 de la Hégira (1 d. H.) se añadieron dos rak'as a la oración del residente, después de que la oración del residente y la del viajero fueran de dos rak'as.
Representa una etapa del desarrollo de la legislación en Medina después de la Hégira.
En Rabi' al-Ajir de este año se añadieron dos rak'as a la oración del residente, pues la oración del residente y la del viajero eran de dos rak'as.
Se entiende que la oración, cuando la persona está establecida en su lugar de residencia, pasó a ser de cuatro rak'as, mientras que la oración del viajero siguió siendo de dos rak'as, como antes.
Antes de esto, los musulmanes realizaban la oración de dos rak'as tanto en la residencia como en el viaje.
Una legislación de culto relativa a las normas de la oración para el residente y para el viajero.
El número de rak'as de la oración del residente cambió de dos a cuatro.
Documenta una etapa de la legislación de la oración (salat) en Medina.
Muestra la gradualidad de la legislación y la claridad de las normas para los musulmanes.
Regula el culto en comunidad, tanto en la residencia como en el viaje.
Enseña a cumplir la norma legal tal como fue establecida.
Contribuye a construir un sistema de culto ordenado para la sociedad musulmana.
Distingue entre las normas de la residencia y las del desplazamiento, conforme a la realidad de los musulmanes.
El transmisor y legislador de la norma
La sumisión a la legislación divina en los actos de culto.
La disciplina y el compromiso.
Tener en cuenta la diferente situación del residente y del viajero.
Acostumbrar a los musulmanes a recibir las normas y a ponerlas en práctica.
La existencia de un sistema de culto de contornos definidos.
La construcción de una sociedad ordenada en sus ritos.
La necesidad de comprender que las normas varían según las circunstancias.
Cumplir la norma legal con exactitud, sin añadir ni omitir nada.
La importancia de fundamentar la enseñanza jurídica en sus textos reconocidos.
Afianzar el respeto por las normas legales que regulan el culto.
Aprender la diferencia entre las normas de la residencia y las del viaje.
Se limita a lo que indica la información: el aumento de la oración (salat) del residente y la permanencia de la oración (salat) del viajero.
El contexto profético es el tiempo de la legislación, mientras que el contexto actual es el tiempo del aprendizaje y la aplicación.
Las normas de culto se toman de los textos firmemente establecidos y se aplican según la situación de cada caso.