Llegada de la delegación de los Banu Kilab ante el Mensajero de Dios ﷺ en el Año 9 de la Hégira (9 d. H.)
La delegación de Kilab llegó ante el Mensajero de Dios ﷺ en el año 9 de la Hégira (9 d. H.), y este suceso forma parte de la recepción de delegaciones de aquel año.

La delegación de Kilab llegó ante el Mensajero de Dios ﷺ en el año 9 de la Hégira (9 d. H.), y este suceso forma parte de la recepción de delegaciones de aquel año.
Se inscribe en la etapa posterior a la conquista de La Meca y a la multiplicación de las delegaciones que llegaban a Medina.
En este año llegó la delegación de Kilab ante el Mensajero de Dios ﷺ.
Se refiere a que un grupo de la tribu de Kilab llegó ante el Profeta ﷺ en Medina, entre las delegaciones de los árabes que acudieron después de que el islam se consolidara y mostrara su fortaleza.
En el año 9 de la Hégira se multiplicaron las delegaciones de los árabes que acudían a Medina tras la conquista de La Meca y la estabilización de la seguridad en la península arábiga.
La expansión de la influencia del islam y la entrada de las tribus en el islam, o su deseo de entrar en contacto con el Profeta ﷺ tras el fortalecimiento del Estado islámico.
Aumentó la presencia de las tribus árabes en Medina y destacó la etapa de recepción de delegaciones.
Es una de las muestras de la abundancia de delegaciones en el año 9 de la Hégira.
Muestra que la invitación al islam llegó a las tribus y que estas buscaron el contacto con el Profeta ﷺ.
Refleja el reconocimiento por parte de las tribus de la centralidad de Medina.
Indica la comunicación de las tribus con la comunidad islámica central.
Enseña a recibir a la gente y a las delegaciones con cortesía y buena organización.
Destaca el paso de la península arábiga de la dispersión a la comunicación en torno a un único centro.
Indica la ampliación de la influencia del Estado islámico después de la conquista de La Meca.
Recibir a la delegación
La delegación de los Banu Kilab estaba formada por miembros de los Banu Kilab ibn Rabi'a ibn 'Amir ibn Sa'sa'a, que llegaron ante el Mensajero de Dios ﷺ en el año 9 de la Hégira (9 d. H.), durante el llamado año de las delegaciones. Según la narración de Ibn Sa'd, eran trece hombres, entre ellos el poeta Labid ibn Rabi'a y Yabbar ibn Salma. Se alojaron en la casa de Ramla bint al-Harith. Entre Yabbar y Ka'b ibn Malik, que Dios esté complacido con él, había amistad; Ka'b lo honró y salió con ellos hacia el Profeta ﷺ. La delegación entró ante el Mensajero de Dios ﷺ saludando con el saludo del islam, y refirieron que ad-Dahhak ibn Sufyan al-Kilabi les había llevado el Libro de Dios y la sunna de Su Mensajero ﷺ, los había invitado a Dios y ellos habían respondido; además, había tomado la limosna de los ricos entre ellos y la había devuelto a sus pobres. La importancia de esta delegación radica en que revela el efecto de los predicadores y los encargados que el Profeta ﷺ envió a las tribus, y en que el islam no se difundió solo mediante las delegaciones, sino también mediante la enseñanza organizada, el cumplimiento del zakat y la vinculación de las tribus con el camino del Libro y la sunna.
La ampliación de la influencia del islam en los corazones y en las tribus.
La buena acogida de las delegaciones.
El acercamiento de las tribus a la comunidad islámica.
La fortaleza del centro islámico en Medina.
La enseñanza de cómo organizar la relación con los visitantes y las delegaciones.
La existencia de un centro de mando que recibe a las delegaciones y atiende sus asuntos.
La construcción de una unidad moral entre las tribus bajo la bandera del islam.
La debilidad de la comunicación entre los centros de invitación al islam y la gente, o entre las tribus y las comunidades.
La importancia de recibir a las delegaciones y a las distintas partes con buena organización y sabiduría.
Organizar las relaciones externas y de difusión del mensaje con las delegaciones y los visitantes.
Fortalecer la comunicación oficial con los distintos grupos y entidades.
La corrección en el trato con las personas de virtud y los centros del saber.
El acontecimiento actual no se equipara con este en sus detalles políticos, sino solo en la medida de su sentido general.
El contexto profético correspondía a la fundación del Estado del mensaje (risala), mientras que el contexto actual corresponde a Estados e instituciones ya establecidos.
La recepción de delegaciones y de distintas entidades debe ser ordenada y estar basada en el respeto y la claridad.