La entrada del Mensajero de Dios ﷺ en La Meca, en Ramadán del año 8 de la Hégira (8 d. H.), como conquistador, victorioso y apoyado por Dios
El Mensajero de Dios ﷺ entró en La Meca en Ramadán del año 8 de la Hégira (8 d. H.) como conquistador, victorioso y apoyado por Dios; es uno de los acontecimientos más grandes y destacados de la Sirah.

El Mensajero de Dios ﷺ entró en La Meca en Ramadán del año 8 de la Hégira (8 d. H.) como conquistador, victorioso y apoyado por Dios; es uno de los acontecimientos más grandes y destacados de la Sirah.
Representa un gran punto de inflexión en la Sirah, pues en él se manifiestan la victoria de Dios y el afianzamiento de la invitación al islam en La Meca.
Y en Ramadán de ese año, el Mensajero de Dios ﷺ entró en La Meca como conquistador, victorioso y apoyado por Dios.
Significa que el Profeta ﷺ entró en La Meca después de que Dios se la concediera como conquista; su entrada fue una entrada de victoria y de afianzamiento, no de sometimiento ni de venganza.
2 - La etapa de la paz con el mayor enemigo, y de dedicación a invitar a los reyes de la tierra al islam y a acabar con los focos de conspiración. Esta etapa concluyó con la conquista de La Meca, la Honrada, en Ramadán del año 8 de la Hégira (8 d. H.).
La situación en La Meca pasó del estado de enemistad al de conquista y afianzamiento.
Es uno de los acontecimientos más importantes de la Sirah por tratarse de la conquista de La Meca.
Manifestó la victoria de la invitación al islam (da'wa) y su afianzamiento.
Demostró el traspaso del poder a los musulmanes en La Meca.
Produjo una gran transformación en la situación de La Meca y de su gente.
Educa en ver la victoria como procedente de Dios.
Representa el comienzo de una nueva etapa de afianzamiento en el Santuario.
Aseguró el centro de la invitación al islam (da'wa) en La Meca.
Entró en La Meca como conquistador
La victoria procede de Dios.
La conquista va unida al respaldo divino, no a la represión.
Una gran transformación en la situación de la sociedad de La Meca.
El afianzamiento del liderazgo profético en La Meca.
Enseñar a los creyentes el significado de confiar en la promesa de Dios.
El comienzo de una nueva etapa en la historia de la península arábiga.
La necesidad de las sociedades de que triunfe la verdad tras una larga resistencia.
La firmeza, a la espera del alivio y de la victoria de parte de Dios.
El trabajo organizado, con la certeza de que el afianzamiento está en manos de Dios.
La importancia de unificar las filas en los momentos de grandes transformaciones.
Que el alivio puede llegar después de una larga prueba.
Un acontecimiento contemporáneo no se mide según la conquista profética en sus detalles particulares.
El contexto profético implicaba revelación y un apoyo divino directo.
Si se alcanza la victoria, que sea motivo de gratitud a Dios y no de soberbia.